Policarpo Díaz: "Ninguna cofradía puede ser expulsada de su sede alegremente"

27 de noviembre de 2018

El nuevo vicario de Pastoral comentó en la TCP la situación de aquellos templos vinculados a las hermandades que están siendo clausurados

|| Policarpo Díaz, nuevo vicario de Pastoral, visitó el sábado la sede de la Tertulia Cofrade Pasión, donde comentó la situación de aquellos templos, sede de hermandades, cuya situación se está viendo modificada por el cierre de conventos o la limitación de los cultos por la escasez de sacerdotes. A los casos recientes de las Bernardas, las Úrsulas o las Esclavas del Santísimo Sacramento con la capilla de la Vera Cruz podrían sumarse a corto plazo otros como Santa Isabel o las Agustinas.

Si los titulares son una orden religiosa, la diócesis no puede hacer nada. Hay incluso una disposición del año 2018 de la Santa Sede por la que se retira a los obispos la poca jurisdicción que tenían sobre los conventos. A las cofradías les interesa, fundamentalmente, la cuestión del patrimonio artístico y religioso. Algunas imágenes, como el Cristo del Perdón, son propiedad de la orden. Al respecto, Poli Díaz aclaró que los bienes vinculados a una localidad por razones históricas o devocionales no pueden salir de esta.

Un momento de la tertulia con Policarpo Díaz | Fotografía: Óscar García

Además, existen recomendaciones claras sobre el destino de los espacios religiosos que han dejado de serlo. Así, se pide encarecidamente que no se dediquen a fines económicos o turísticos y que, en la medida de lo posible, se mantenga un vínculo con la Iglesia, aunque sea desde la cultura. Sobre si, como consecuencia de esta situación, peligrara la estancia de la cofradía en su sede, el vicario fue tajante: “Ninguna cofradía puede ser expulsada de su sede alegremente, eso sería un atropello. Son un órgano eclesial vivo”.

También indicó que la diócesis debería adelantarse a posibles escenarios. La situación es distinta, pero iglesias como San Julián. San Pablo o San Sebastián son sedes cofrades y podrían verse afectadas por una reorganización. En el coloquio se planteó la posibilidad de que, llegado ese extremo, fuera la cofradía quien se encargase de mantener el culto. “A mí no me chirría que una cofradía se haga cargo de un templo”, concluyó Díaz.


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