Lauren Sevillano: "Hay que reconocer a Cristo como el hermano mayor"

03 de mayo de 2016

El nuevo párroco de Peñaranda compartió en la Tertulia Cofrade Pasión diversas reflexiones sobre la pastoral cofrade

|| Lauren Sevillano, nuevo párroco en Peñaranda de Bracamonte, acudió el sábado a la Tertulia Cofrade Pasión, donde abordó distintos aspectos de la pastoral cofrade tanto en esta localidad a la que llegó a principio de curso, como en general. "Hay que reconocer a Cristo como el hermano mayor", apuntó este sacerdote cuya labor ha pasado por Alba de Tormes y la parroquia de Jesús Obrero en el barrio de Pizarrales, destinos donde se preocupó por que los vecinos recibieran "una buena impresión de la Iglesia", para lo que "es muy importante el trato y la atención". Lo mismo aplica en Peñaranda, donde "la comunidad está muy viva, por ello es compleja, pero hay una gran riqueza".

Julio de la Torre, destacado miembro de la Tertulia y de las hermandades peñarandinas, presentó a Sevillano, en el que los cofrades –y en general todos los fieles– de la villa tienen “puestas muchas esperanzas”. A su llegada al municipio, no tardó en reparar en que todos hablaban de las hermandades y manifestaban la importancia de la Semana Santa. Pronto descubrió "que los hermanos mayores trabajan mucho y son respetados por sus cofrades". "En medio de esta actividad, al cura le llegan mensajes de todo tipo, positivos y negativos. Pero el cura tiene que ser de todos y estar para todos, porque está al servicio de la comunidad", expuso Sevillano.

Lauren Sevillano, junto a Julio de la Torre | Fotografía: Pablo de la Peña

Después de vivir su primera Semana Santa el pasado mes marzo, Sevillano reconoce haber visto "muchas cosas positiva. Otras están en la penumbra, ninguna en la oscuridad". Ha extraído cinco conclusiones que resumimos:
  1. Para el cofrade significa mucho la hermandad. Ser hermano de sus hermanos es fundamental. Y eso es bueno, pero hay que trabajar otros aspectos. Ser cofrade significa, ante todo, ser hermano de Jesús y ser hermano de los otros que no son cofrades. Ser hermanos entre los cofrades es muy fácil, pero hay que ser hermano con las otras cofradías y reconocer a Cristo como el hermano mayor.
  2. Las cofradías de Peñaranda son multitudinarias. Se mueve mucha gente en torno a la pasión de Cristo, pero hay poco misterio pascual.
  3. Dentro de las hermandades se carece de formación. Se hacen muchas cosas mal y casi nunca es por mala voluntad, sino por escasa formación. En este aspecto, se requiere mucha paciencia, pues no se puede imponer nada, hay que ir enseñando poco a poco.
  4. Es necesario respetar el interior de las personas. Dios solo mira el corazón. Por ello, ¿quién es el cura para juzgar el interior de cada una? Sobre esta enseñanza, Sevillano aludió a la figura del sacdote Fructuoso Mangas, quien ha sido en cierto modo su maestro.
  5. Hay que actualizar el Evangelio. Las procesiones y celebraciones cofrades están en una clave y la sociedad en otra. La religiosidad popular es sagrada, porque pone las verdades de la fe a la altura del pueblo. Pero una cosa es la religiosidad popular y otra organizar eventos trasnochados. Por eso, cree que no hay que buscar la celebración o el rito del pasado, sino mirar al presente y al futuro.
Preguntado por los estatutos de las cofradías peñarandinas, expuso que se está trabajando en ello, un problema antiguo en el que, en lugar de imponer, ha optado por crear un clima que propicie un ordenamiento. "Las imposiciones están condenadas al fracaso", señaló, de ahí que esté concienciando a los cofrades de que, por su propio bien, necesitan unas normas que les ayuden a resolver las situaciones que en el día a día se producen. La cuestión de los estatutos de la Hermandad de Cofradías queda relegada, pues mientras las hermandades no estén reconocidas canónicamente, no puede haber una entidad que las aglutine y represente.

Sobre otras cuestiones de la actualidad cofrade en la diócesis, como la situación personal de algunos dirigentes de Vitigudino o de la propia capital, manifestó que "la doctrina de la Iglesia sigue siendo la misma, pero la música es otra. Para el Papa Francisco la doctrina siempre debe estar al servicio de la persona y la misericordia siempre debe prevalecer". Por eso cree que no se debe incidir tanto en las cuestiones que solo Dios conoce: "Si un cofrade es fiel a la Iglesia, no se le puede excluir porque su matrimonio haya fracasado, más si la culpa puede no haber sido suya".

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