Antonio Santos: "Hay que contar con la historia mirando hacia el futuro"

13 de mayo de 2013

El nuevo presidente de la Vera Cruz expone sus proyectos, centrados en el IV centenario del Descendimiento, Santo Entierro
y la procesión de Resurrección en la Semana Santa de 2015

|| Las líneas maestras del cuarto centenario del Descendimiento y de la procesión del Santo Entierro ocupan el trabajo de la Cofradía de la Vera Cruz. Su presidente desde el pasado otoño, Antonio Santos, así lo expuso en la Tertulia Cofrade Pasión el pasado sábado. Esta celebración en 2015 lo será para toda la Semana Santa salmantina, pues ambos son los dos eventos más antiguos que se han mantenido hasta hoy. De hecho, por el Santo Entierro han pasado hasta siete hermandades. Dado que en 2016 se debería conmemorar también el aniversario del desfile de Resurrección, Santos aboga por unificarlos para darles mayor sentido y encarar su coste.

Santos expuso su satisfacción porque la Junta de Cofradías haya devuelto la titularidad del Santo Entierro y el Encuentro y valora extraordinariamente el talante del presidente de las hermandades, José Adrián Cornejo. La idea es mantener lo actual, que es mucho, pues "la historia es fundamental y hay que contar con ella". No obstante, matizó: "No se puede descartar la evolución, hay que mirar hacia el futuro y ver cómo se puede mejorar".

Entre las ideas que van y vienen, comentadas siempre de manera informal entre los hermanos, se encuentra la recuperación de la unidad del Descendimiento y el Santo Entierro, un cambio de hábitos o potenciar la proyección cultural. En la actualidad, "el gran reto es la procesión del Viernes Santos" pues sólo la carga acapara a más de cien personas y apenas quedan hermanos de fila. Y es que, de siempre, "hay un gran problema, que la Vera Cruz tiene que organizar muchos actos", muy por encima del resto de cofradías de la ciudad. A sus cuatro cortejos, uno de ellos con siete pasos, y el Descendimiento, se suman los cultos de la Cruz, la vertiente concepcionista, la sacramental... En definitiva, una intensa tarea que termina por desgastar a la congregación decana, pues no existe ningún momento a lo largo del año en la que la actividad se detenga.

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