entrega galardon poeta cruz

22 de junio de 2015

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En el momento de resolver la concesión del mencionado galardón se ha considerado fundamentalmente la relevancia alcanzada por el acto en el ámbito de la creación poética. Por su originalidad, evolución, resonancia y calidad, se puede afirmar que El poeta ante la cruz es en la actualidad el acto más relevante de poesía religiosa que se celebra en España, hasta el punto de rebasar su espacio natural, el de las cofradías de Semana Santa,  y encontrar su mayor grado valoración en los sectores literarios y de la alta cultura.

La aceptación del acto se fundamenta en una conjunción de factores que lo hacen único e irrepetible, a pesar de las imitaciones que han ido surgiendo y sirven para atestiguar el éxito de la fórmula inicial. Estos componentes, presentes de manera embrionaria en la concepción del acto y potenciados por la institución organizadora con el transcurso de los años, son los siguientes:

         1. El escenario. Sobre él se asienta la solemnidad del acto. El coro de la Catedral Nueva de Salamanca empequeñece al poeta a la vez que acrecienta su poesía. El recogimiento que se alcanza en un espacio concebido para la oración, configurado para la apertura a la trascendencia, predispone a los asistentes a participar en una celebración que va mucho más allá del evento literario. Los preliminares, ritualizados con la procesión por las naves de la Catedral Nueva, contribuyen de manera sobria y digna a crear el clima de expectación ante un hecho en verdad extraordinario.

         2. La invocación directa. El poeta ante la cruz se concibe como un acto en el que quien recita se dirige directamente a Jesús crucificado, representado en la imagen del Cristo de la Agonía Redentora que se venera en el altar del crucero norte de la Catedral Nueva de Salamanca. La imagen, trasladada en procesión hasta el coro, preside la celebración y ante ella el poeta abre su alma e invoca a Dios encarnado y sufriente mientras recorre con sus versos los momentos más destacados de su pasión. La valía artística de esta talla, datada en el primer cuarto del siglo xvi, es otro de los elementos potenciadores del acto.

         3. La estructuración. Desde el primer año se concibe como un recital poético con decidido significado religioso. De ahí la procesión con los elementos básicos y las pausas musicales destinadas a la interiorización de los poemas, auténticas oraciones que llevan a la contemplación de los misterios de Cristo en su pasión.

         4. La calidad de la poesía. Una de las características que definen El poeta ante la cruz es la elaboración de un poemario exprofeso para el acto, que se publica y entrega al inicio a todos los asistentes. El poeta se juega, por tanto, su reputación y dedica muchas energías y  tiempo a prepararlo, por lo general un año. Este esfuerzo altruista, en poetas de primer nivel, solo es explicable por la resonancia del acto y la experiencia personal, de búsqueda y encuentro, que supone el itinerario de ser poeta ante la cruz de Cristo en su agonía redentora. El trabajo y el reto que implica ser poeta ante la cruz es compensado con creces cuando el acto se da por concluido.

         5. La selección del poeta. Resulta fundamental. La cofradía, antes de invitar a un poeta a recitar sus versos ante la cruz de Cristo, realiza un seguimiento de la trayectoria literaria y personal del candidato. Se trata de sumar a la calidad literaria de su obra y a la formación cristiana de la persona el sentido existencial de apertura a lo trascendente. La conjunción de estos tres aspectos ha sido un factor decisivo para explicar la regularidad que, por encima de las acusadas y enriquecedoras diferencias de estilo en los autores, presentan los poemarios. El afianzamiento de estos criterios en la selección de los poetas, unido a la cuidadosa edición de los textos y las recopilaciones posteriores con sus cualificados estudios liminares, han sido determinantes para el reconocimiento alcanzado por el acto.

         6. Evolución y consolidación. Desde 1986 el acto se ha mantenido fiel a su configuración inicial y los sucesivos dirigentes, junto a las personas encargadas de mantenerlo como patrimonio de la institución, organizarlo y promoverlo, siempre lo han considerado como el acto más destacado de la cofradía, por ser el primero en el tiempo y el que le ha permitido rebasar el ámbito específico de la Semana Santa y cultura tradicional para ser considerado con muy buena prensa en los círculos más elevados de la cultura. Pero en el análisis de su trayectoria es necesario destacar la tendencia progresiva a mejorar lo ya existente, clarificando los criterios de selección, adecuando mejor el acompañamiento musical a los textos y atendiendo y dignificando todos los detalles inherentes a las distintas etapas de la puesta en escena de un acto de estas características. La opción decidida por la poesía en esta institución se ha visto reforzada recientemente con la edición del poemario Vía crucis de la misericordia, publicado para conmemorar la celebración de la salida procesional número veinticinco de la otra imagen titular de la cofradía, el Cristo Yacente de la Misericordia.

         Por todo ello, la Tertulia cofrade «Pasión», fiel a su trayectoria de reconocer cada año a una persona o institución que haya destacado por su labor en pro de la religiosidad popular en el ámbito de la Semana Santa, ha acordado por mayoría absoluta de su asamblea general, conceder su galardón del año 2015 a la Cofradía Penitencial de Cristo Yacente por la organización del acto “El poeta ante la cruz”.

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